Informamos a toda la comunidad de San Cipriano, que el pasado día 7 de mayo de 2012, falleció en Barranquilla, la Sra. Maria Quintero de Lázaro, madre de Stellita Lázaro de Velasco, miembro de la pequeña comunidad Filadelfia y quien fué su Coordinadora responsable por varios años.
Hacemos llegar a Stellita, su familia y su esposo, nuestro acompañamiento espiritual en esta pascua de su señora madre, conjuntamente con nuestras oraciones y en parte, la intención de la Eucaristía de anoche, momento en que la recordamos y oramos por el descanso de su alma en el Señor.
miércoles, 9 de mayo de 2012
EUCARISTÍA DE COMUNIDADES
El pasado martes 8, celebramos la
Eucaristía de Comunidades del mes de mayo a la cual concurrimos y participamos
miembros de todos los ministerios y grupos pastorales de la parroquia de San
Cipriano, la cual fue presidida por el Padre José Pompilio Moreno msa. Vicario
Parroquial, y con el servicio del Diácono Jaime Montealegre.
Queremos destacar y agradecer en esta nota, la cuidadosa planeación de la Eucaristía por parte del Padre Moreno, que conjuntamente con el Diácono Jaime Montealegre, dejaron notar una gran piedad y amor al Señor en esta memorable celebración. Incluimos fotos de algunos aspectos de la ocasión.
Como es ya tradicional en nuestra
parroquia, el segundo martes de cada mes, celebramos una Eucaristía a la cual
son invitados todos los miembros de las pequeñas comunidades, los grupos
pastorales y los ministerios. En esta ocasión, la celebración estuvo acompañada
de diversos signos con los cuales se realzaron algunos aspectos específicos que
en otras celebraciones pasan un poco desapercibidos. La sola explicación de los
signos presentes generó la oportunidad de una catequesis que fue ilustrativa
para todos los participantes.
Entre otros, algunos de los
aspectos que allí vivimos fueron los siguientes:
Las sillas del templo fueron
dispuestas de tal manera que los integrantes de cada comunidad se sentaron
frente a frente. En el centro de cada comunidad se dispusieron algunos elementos
litúrgicos, cuyo uso fueron detalladamente explicados por el Padre Moreno.
Inicialmente se presentaron los diferentes colores litúrgicos y su uso en las
Eucaristías. Posteriormente se presentaron uno a uno los elementos del
vestuario litúrgico de los sacerdotes, conjuntamente con su significado: el
alba, el cíngulo, la casulla, la dalmática (en el Diácono), y la estola.
El altar fue dispuesto en el
centro del templo, parte delantera, así como un pequeño ambón para la
proclamación de la Palabra. El altar fue decorado por plantas de uva y sus
correspondientes racimos, sobre lo cual en la homilía el Padre Moreno resaltó
el significado e importancia de la unión con Cristo y la unión entre los
miembros de cada comunidad.
El acto penitencial fue encabezado
por una oración especial que el Presidente de la Asamblea pronunció, con el
acompañamiento espiritual de todos los participantes.
La Comunión se ofreció en las dos
especies del cuerpo y la sangre del Señor. Quienes no comulgaron comieron uvas
de los racimos dispuestos en el altar, en un signo de unión con toda la
Asamblea. Cada comunidad pudo a través de uno de sus miembros, expresar una
intención para incorporar en las intenciones de la Eucaristía.
Los cantos litúrgicos fueron
animados por Juan Carlos y Edelmira, su señora madre. Cantos que fueron
acompañados por todos los participantes. La conclusión de la celebración se
hizo con un canto a la Virgen Santísima. Luego de la bendición final, fuimos
todos invitados a un ágape en el salón parroquial. Para la próxima celebración
dicho ágape será costeado por los miembros de las pequeñas comunidades de
Pescadores y Filadelfia.
Queremos destacar y agradecer en esta nota, la cuidadosa planeación de la Eucaristía por parte del Padre Moreno, que conjuntamente con el Diácono Jaime Montealegre, dejaron notar una gran piedad y amor al Señor en esta memorable celebración. Incluimos fotos de algunos aspectos de la ocasión.
martes, 8 de mayo de 2012
En el camino de la edificación espiritual
Para comprender lo que implica la
edificación espiritual, conviene detenernos inicialmente en clarificar la
composición tripartita de los seres humanos en espíritu, alma y cuerpo.
El espíritu del hombre es el
lugar en que establecemos toda comunicación con Dios. (Rom. 8:16; 1 Cor.
14:14). El espíritu (de quien ha renacido en Él) tiene tres funciones
principales: conciencia, que discierne lo bueno y lo malo (1ª Cor. 5:3; 2ª Cor.
2:13), intuición, con la que se sabe y se sienten los movimientos del Espíritu
Santo (Mr. 2:8; Jn. 11:33), y la comunión, con que se adora a Dios (Jn. 4:23;
Rom. 1:9). Estas tres funciones están profundamente ligadas y coordinadas.
La Palabra de Dios divide al hombre en tres componentes,
espíritu, alma y cuerpo (1ª Tesalonicenses 5:23). Reconocer esta diferencia
tiene gran valor para la vida espiritual de un creyente, en lo relacionado a su
madurez y a su servicio. El confundir lo espiritual con lo anímico (del alma)
puede provocar que las cosas espirituales, que son las que tienen valor en la
obra de Dios, jamás sean vividas. Es preciso conocer y experimentar la división
del alma y el espíritu para poder servir a Dios en el espíritu (Hebreos 4:12).
En efecto, el ser humano es una
trinidad integrada por:
·
Espíritu
(en griego neuma) o soplo divino, que
nos permite comunicarnos con Dios.
·
Alma –
(en griego psique) – psiquis o ánima.
San Agustín dividió a la psiquis en intelecto – afecto y voluntad. La parte
mental, sensitiva y volitiva del hombre están en el alma. Nos hace conscientes
de nosotros mismos.
·
Cuerpo (en
griego soma) que es la parte material
del hombre. Con el cuerpo somos conscientes del mundo.
Con el milagro del renacimiento
en el Espíritu, Dios comienza a recuperar su lugar en el hombre, pues viene a
habitar en su espíritu, ahora revivido. (Jn. 1:13; Tito 3:5; Rom. 8:16; 1ª Cor.
6:17). El propósito de Dios es que el espíritu recupere el gobierno sobre el
alma, y a través de ésta, sobre el cuerpo. De aquí surge una lucha entre el
alma y el espíritu, y como en toda lucha, vencerá el que sea más fuerte. Si es
más fuerte el espíritu, y tiene control sobre el alma y el cuerpo, será un
cristiano espiritual; si, por el contrario, el alma (aliada con los apetitos
del cuerpo) es quien tiene el control, será un cristiano carnal.
Hay que separar el alma del
espíritu. Hebreos 4, 12 nos lo indica: “Pues, viva es la Palabra de Dios y
eficaz, y más cortante que espada cortante de dos filos. Penetra hasta la
división entre alma y espíritu, articulaciones
y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón”. Si esta
separación se produce, el creyente será capaz de detectar inmediatamente
cualquier intento del alma por tomar el control, y podrá rechazarla. Así, el
espíritu podrá desarrollar su poder intuitivo de modo más agudo. Sólo después
de haber experimentado esta separación pueden los cristianos entrar en un
sentido genuino de pureza.
La eficacia del cristiano
dependerá de si ha tenido la experiencia de ser sumergido en el Espíritu Santo,
tal como fue sumergido en el bautismo de agua. Luego de este bautismo, el
creyente puede ser introducido en la obra espiritual, en la batalla espiritual,
en la oración espiritual. Sus sentidos espirituales han sido despertados y
ahora puede experimentar el poder del Espíritu Santo.
El alma, ubicada entre el
espíritu y el cuerpo, es la sede de la personalidad del hombre (Dios lo creó un
«alma viviente»). Alguien cuyo nombre no recuerdo, dijo con sabia imaginación que
cuando Dios creó al hombre, quiso que su espíritu fuera como un amo, el alma
como un mayordomo y el cuerpo como un criado. El amo encarga asuntos al
mayordomo, quien a su vez ordena al criado que los lleve a cabo. Sin embargo,
con la caída, el alma se erigió en amo, y el espíritu se adormeció. Se rompió
la comunión con Dios. Un hombre sin Dios tiene, normalmente, en función sólo el
alma y el cuerpo. Uno que ha nacido de nuevo puede volver al diseño original de
Dios: espíritu, alma y cuerpo.
En el alma encontramos tres
funciones: las emociones, la mente y la voluntad. En cada una de ellas hay
posibilidades de crecimiento o de extravío. La voluntad del hombre tiene que
unirse perfectamente a la voluntad de Dios para que la salvación sea completa.
Un peligro de la voluntad, es la
omisión, que nos lleva a la pasividad. De ésta se sirve el maligno para apartar
al hombre de Dios. El creyente debe usar sus talentos y ejercitar su voluntad.
Solo así puede ponerla al servicio de Dios y recuperar su propio control y
soberanía. Para que la salvación de Dios sea completa debe alcanzar al cuerpo.
Aunque la obra de Dios comienza en el espíritu, y sigue con el alma, también
debe expresarse en el cuerpo. El cuerpo del Señor Jesús en la tierra fue el
templo de Dios (Jn. 2:21); hoy el cuerpo del cristiano también lo es (1ª Cor.
6:19).
Se dice que el cuerpo tiene
necesidades, las cuales deben ser suplidas; no obstante, esto no significa
gratificar el cuerpo. Si el cuerpo es complacido cada vez, se volverá un amo
con más y más exigencias, y dejará de ser un siervo. El alma también se verá
envuelta en sus apetitos y caerá en el hedonismo (búsqueda del placer). La
consagración del cristiano ha de comenzar por el cuerpo, el cual es presentado
como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Luego, el entendimiento, el
alma, es renovada, y la voluntad de Dios puede ser comprobada en el espíritu
(Romanos 12).
Son estas potencialidades del ser
humano, las que debemos identificar en nuestro interior cada uno de nosotros,
para ponerlas en interacción en la vida comunitaria y encontrar formas más
claras de edificar o construir nuestro espíritu. Son soportes fundamentales
para esta edificación, la Palabra, la oración, y el propósito consciente de que
sea nuestro espíritu el que gobierne nuestra alma y nuestro cuerpo. Edificamos
a otros con nuestro propio testimonio de vida, pero igualmente, los demás nos
edifican a nosotros cuando su testimonio de vida en el Espíritu, nos muestra
que sí es posible ser mejores y acercarnos a Aquel, que se hizo hombre para
mostrarnos el camino de nuestra propia salvación.
lunes, 7 de mayo de 2012
Por la Libertad de Educar a nuestros hijos! Carta a la Ministra de Educación.
Por considerarla del mayor interés para todos los lectores de este blog, transcribimos a continuación un derecho de petición, presentado por la Directora de la Red Familia Colombia, a la Ministra de Educación, con relación al Programa Nacional de Educación para la Sexualidad que desconoce derechos fundamentales de los padres de familia y de los mismos educandos.
Red Familia Colombia
Abril
16 de 2012
Señores
Ministerio
de Educación Nacional
Atn:
Dra. María Fernanda Campo
Ministra
Asunto: Derecho de Petición en interés
general, respecto al Programa Nacional de Educación para la Sexualidad y
Construcción de Ciudadanía
Respetada
Señora Ministra:
Los abajo firmantes, todos mayores de edad,
identificados como aparece al pie de nuestras firmas, en nuestra condición de
ciudadanos y padres de familia, respetuosamente nos dirigimos a Usted, en
ejercicio del derecho de petición consagrado en el artículo 23 de la
Constitución Política, y regulado por el artículo 5º del Código Contencioso
Administrativo, a fin de solicitarle lo siguiente:
1. Objeto de la petición
Respetuosamente solicitamos a su Despacho que
adopte las decisiones que corresponda a fin de que la aplicación y uso del
Programa Nacional de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía
sea suspendido inmediatamente, por cuanto con dicho programa vulnera y pone en
riesgo los derechos fundamentales de nuestros hijos menores, quienes se
encuentran en edad escolar, y también vulnera nuestros derechos fundamentales
como padres de familia en lo que concierne a la educación que queremos inculcar
a nuestros hijos.
2. Fundamentos de la petición
El Programa Nacional de Educación Sexual y
Construcción de Ciudadanía vulnera o amenaza vulnerar los derechos
fundamentales de nuestros hijos menores, los cuales prevalecen sobre los
derechos de los demás (Art. 44 Constitución Política), y nuestros derechos
fundamentales como padres, por las siguientes razones:
2.1. El Programa Nacional de Educación Sexual
y Construcción de Ciudadanía tiene como propósito fundamental el de educar a
los niños y adolescentes en la sexualidad, pero orientada hacia los aspectos
estrictamente físicos y genitales de la misma, y no como parte de su
integralidad como seres humanos en proceso de educación, no está fundada en
valores individuales ni colectivos, como debería ocurrir en el marco de la
Constitución Política.
2.2.
El artículo 44 de la Constitución Política establece que son derechos
fundamentales de los niños, entre otros “tener una familia y no ser separados
de ella, el cuidado y el amor, la educación y la cultura.” Agrega la norma que
“La familia, la sociedad y el Estado tiene la obligación de asistir y proteger
al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno
de sus derechos.” Esta norma obliga al Estado a respetar los derechos de los
padres y/o de los responsables de los niños, en el marco de la familia, de ser
educados para lograr su desarrollo armónico e integral. El Programa Nacional de
Educación Sexual y Construcción de Ciudadanía, al enfocarse exclusivamente en
el ámbito físico o genital de la educación sexual de los niños y adolescentes,
vulnera directamente el artículo 44 de la Constitución Política.
2.3.
De acuerdo con dicho Programa Nacional de Educación Sexual y
Construcción de Ciudadanía, el Estado se despojaría del deber de garantizar el
servicio público de educación en consonancia con el derecho de la persona como
individuo, a impartir una instrucción que desconoce las libertades
fundamentales de los padres y de los educandos, en este caso, menores de edad,
con lo cual vulneraría el artículo 67 de la Constitución Política.
2.4.
La anterior situación sería violatoria de la Convención sobre los
Derechos del Niño, incorporada a la legislación nacional mediante Ley 12 de
1991, y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos conocido como el
Pacto de San José de Costa Rica (Ley 16 de 1972), las cuales forman parte del
llamado “bloque de constitucionalidad”, entre otros tratados sobre derechos
humanos ratificados por Colombia y que protegen los derechos fundamentales de
los niños y de los adolescentes
2.5.
En efecto, el artículo 5º de la Convención sobre los Derechos del Niño
expresa lo siguiente:
“Los Estados partes respetarán las
responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres o, en su caso, de
los miembros de la familia ampliada o de la comunidad, según establezca la
costumbre local, de los tutores u otras personas encargadas legalmente del
niño, de impartirle, en consonancia con la evolución de sus facultades, dirección
y orientación apropiadas para que el niño ejerza los derechos reconocidos en la
presente convención.” (el subrayado no es del texto)
2.6.
Por su parte, el numeral 1 del artículo 18 de la Convención sobre los
Derechos del Niño, expresa lo siguiente:
“Los Estados partes pondrán el máximo empeño
en garantizar el reconocimiento del principio de que ambos padres tienen
obligaciones comunes en lo que respecta a la crianza y el desarrollo del niño.
Incumbirá a los padres o, en su caso, a los representantes legales la
responsabilidad primordial de la crianza y el desarrollo del niño. Su
preocupación fundamental será el interés superior del niño.”
2.7.
En consonancia con las precitadas normas de la Convención sobre los
Derechos del Niño, que establecen con claridad el límite del Estado para
interferir frente a los padres en la educación que quieren inculcarle a sus
hijos, el artículo 29 del mismo tratado expresa lo siguiente:
“Los Estados partes convienen en que la
educación del niño deberá ser encaminada a:
a)
Desarrollar la personalidad, las aptitudes y las capacidades mental y
física del niño hasta el máximo de sus posibilidades; (…)
b)
Inculcar al niño el respeto de sus padres, de su propia identidad
cultural, de su idioma y sus valores, de los valores nacionales del país en que
vive, el país del que sea originario y de las civilizaciones distintas de las
suyas.” (Los subrayados no son del texto)
c) La
indebida intervención del Estado en la educación sexual de los menores al
escindir los aspectos físicos y genitales de la educación en valores
individuales y colectivos, aún religiosos para quienes profesan alguna
confesión o credo, vulnera las disposiciones preicitadas de la Convención.
2.8.
Para nadie es desconocido que el fundamento de este programa corresponde
a una ideología, a un sistema de pensamiento muy claro, y la educación no se
puede poner al servicio de ninguna ideología, a riesgo de convertirse en
adiestramiento.
2.9.
En el marco de una democracia participativa como la colombiana (Artículo
1º de la Constitución Política), un instrumento de educación tan poderoso como
puede ser el Programa Nacional de Educación Sexual y Construcción de
Ciudadanía, su contenido debería consultado a los padres de familia y adoptado
en consenso o con participación activa de éstos, no tratándose de una
asignatura, sino de una educación a la cual subyace una concepción antropológica
que debe corresponder a los criterios de los responsables de la educación de
los menores y de nadie más, y es una garantía constitucional que no puede
desconocer el Estado so pretexto de impartir el Programa Nacional de Educación
Sexual y Construcción de Ciudadanía.
2.10. Otros derechos vulnerados con la
adopción y aplicación del Programa Nacional de Educación Sexual y Construcción
de Ciudadanía son , entre otros, el derecho y presupuesto fundamental de la
libertad dentro de un marco democrático y participativo establecido en el
preámbulo de la Constitución Política de Colombia (C.P.), el derecho a escoger
el tipo de educación para nuestros hijos (art. 68 Constitución Política
“C.P.”), el respeto a la libertad en la formación de los hijos de acuerdo a los
principios y valores de nosotros como padres (artículo 4, numeral 14 de la Ley
1361 de 2009 (Ley de Protección Integral a la Familia), el derecho a la
libertad de conciencia (el artículo 18 de la C.P.), el art. 39 de la Ley 1098
de 2006 – Ley de Infancia y Adolescencia-), el artículo 26.3. de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948 que dispone que
“los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá
de darse a sus hijos”, el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos (PIDCP) que señala que
“Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la
libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar
que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con
sus propias convicciones”, los artículos 64 y 67 de la C.P. que refieren que el
Estado es quien debe garantizar el derecho fundamental de la educación, pero no
tiene el derecho a imponer sus contenidos en un estado social de derecho, como
el nuestro, y al artículo 1 de la Ley General de Educación –Ley 115 de 1994,
que señala que la libertad de enseñanza, y el artículo 7 de dicha ley que
refiere que la familia es el primer responsable de la educación de los hijos.
3.
Notificaciones
Agradezco
remitir su respuesta a esta solicitud así como cualquier comunicación
relacionada con este asunto a la dirección que aparece al pie de página, esto
es, a la Cra. 11B No. 135 C- 41 de la ciudad de Bogotá, a través de la cual
será recibida por todos los padres de familia que firmamos el presente derecho
de petición.
Agradezco
su atención,
Ana
María Ramírez
DirectoraRed Familia Colombia
C.C:
Procuraduría General de la Nación
sábado, 5 de mayo de 2012
¿CÓMO ORABA JESÚS?
Secretamente. "Cuando oréis,
no seáis como los hipócritas que son amigos de rezar de pie en las sinagogas y
en las esquinas, para exhibirse ante la gente. Ya han cobrado su paga, os lo
aseguro. Tú, en cambio, cuando quieras rezar, echa la llave y rézale a tu Padre
que está ahí en lo escondido; Tu Padre que ve lo escondido te
recompensará" (Mt. 6, 5-6).
Jesús va al Templo y a la
Sinagoga. Acude frecuentemente, con los demás judíos. Su infancia y su juventud
han ido modeladas por la oración judía. Pero su oración no es solamente la de
las asambleas. Jesús lleva en sí mismo espacios de oración siempre abiertos.
La soledad, la noche, el
desierto, las colinas, las muchedumbres son los lugares de su oración
reservada. No se le ve hacer vibrar las grandes reuniones de personas para
conducirlas a la efervescencia religiosa. El vive con Dios en la intimidad.
Comparte secretos con Dios.
Sobriamente. No nos ha dejado
muchas oraciones. Toma los salamos de su pueblo hasta en el momento de la
muerte. No ha querido dar a sus discípulos nuevas compilaciones. Su oración es
con frecuencia silencio. Silencio del cielo nocturno sobre Galilea o sobre el
Huerto de los Olivos.
Un día. Jesús ora; probablemente
sin palabras. Cuando ha terminado, uno de sus discípulos le dice: "Señor,
enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos". Fue necesario que se
le pidieran fórmulas para que El ofreciese en el momento, un resumen
extrañamente breve de las grandes oraciones judías y de toda la novedad que El
mismo traía consigo:
"Padre que tu nombre sea
santificado, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano;
perdónanos nuestros pecados, pues nosotros mismos perdonamos a quien nos debe;
y no nos dejes caer en tentación" (Lc. 11, 2-4)
Mateo presenta un texto más
largo. Trae también estas palabras de Jesús: "En vuestras oraciones, no
seáis palabreros como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les
harán más caso. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que os hace
falta antes de que se lo pidáis" (Mt.6, 7-8)
Sin cesar. "Sin
desanimarse" (Lc. 18, 1). Es su mirada hacia el interior y hacia fuera.
Esta vigilia ante Dios la evoca en sus parábolas pero ante todo la vive. Los
cuatro evangelistas dan la impresión de que su oración es constante: al
amanecer de los días de decisiones, pero también en el cara a cara con un
hombre o una mujer, o cuando El mismo se convierte en corazón de una
muchedumbre.
Todo en Él se hace oración.
El habla de "orar en todo
tiempo" (Lc. 22, 46), para ir hacia Dios que viene. Como si la oración
fuese la fuente hacia la que es preciso avanzar siempre, atentos al susurro del
futuro.
Habla también de insistir, de
llamar a la puerta, de ser importuno en la noche. Para una rara fecundidad:
"Cualquier cosa que pidáis en vuestra oración, creed que ya la habéis
recibido y se os concederá". Marcos lo hace añadir inmediatamente:
"Cuando estéis de pie orando, perdonad lo que tengáis contra otros, para
que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas" (Mc. 11.
24-26).
¿Qué ocurre en esta oración
obstinada? ¿Cuál es su eficacia? Parece como si extrajera de lo más hondo del
hombre una humanidad pura y reconciliada; la que muestra el rostro, los ojos,
las manos de Jesús.
La oración incesante talla al
hombre. El hombre de paz. Con la audacia de la ternura. Jesús no tiene miedo de
Dios. Lo llama "Abba". Son los balbuceos de un niño a su padre.
Habría que traducir "Papa". ¿Quién osaría hoy, murmurar a Dios "Papá"?
Antes de Jesús, en la religión
judía y en otras, se designa a Dios como Padre. Pero nadie ha interpelado al
"Altísimo" con este término infantil. Libre en medio de su pueblo,
libre frente a las autoridades, libre respecto a las reglas corales o
religiosas, Jesús es libre también ante Dios. Más aún, es "muy libre"
con Él.
¿Quizás la oración debía calmar
en el Espíritu de Jesús los temores primitivos, para conducir hacia Dios
confiada, familiarmente?
Entregando su vida la última
tarde. Partiendo el pan y haciendo pasar la copa. Ha repetido el rito
fraternal: se comparte la comida, hacia el final Él preside la mesa recita la
acción de gracias a Dios que alimenta a los hombres y los conduce hacia la
libertad.
A través de todos los éxodos.
Presentando el pan y el vino. Jesús se ofrece El mismo ¿Han percibido en El su
vida? Jesús conduce hacia la muerte... Alba de Pascua.
A partir de entonces, los que
quieren seguir a Jesús van hacia esta mesa. "Allí donde dos o tres estén
reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos". Ellos se acuerdan
de El y le esperan. Intercambian la palabra y la vida. Se entregan también,
como Jesús se entregó, día tras día, hasta la última comida. Eucaristía
incesante a lo largo de los siglos... Toda oración es eco de esta comida.
Antes de ser apresado. En el
Huerto del sudor y de la sangre. Se ofrece a la voluntad del Padre. Confianza,
angustia y oración están mezcladas.
En la turbación de la agonía.
"¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?" "Padre, en tus
manos encomiendo mi espíritu". Jesús ha muerto. Orando. Gritando.
Fuente:
Reproducción parcial de un artículo publicado en www.churchforum.org,
viernes, 4 de mayo de 2012
Vocación Sacerdotal ¿Y por qué no?
¿Y por qué nó? respóndele a tu Señor.
jueves, 3 de mayo de 2012
Oración
Una oración para pedirle al Señor su compañía en todos los momentos de nuestra vida.
Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
Animaos unos a otros, día tras día, mientras perdura "el hoy" (Hb 3, 13)
Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
Animaos unos a otros, día tras día, mientras perdura "el hoy" (Hb 3, 13)
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