Jesús Así dice el Señor: “De cierto, de cierto
os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.” Juan 6,47 Si, con estas palabras, nuestro Señor nos
dice que para tener vida, hay que creer en Él.
Pero ¿Qué significa creer en Jesús?
Creer en
Jesús significa creerle a Jesús, creer que todo lo que dice es verdad, y
conformar nuestra vida conforme a eso.
“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos;”
Juan 14,15
“Jesús le
respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y
vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis
palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha
enviado.” Juan 14,23-24
Creer en
Jesús significa aceptarle como Señor supremo de nuestra vida, y que en nuestra
vida no se haga nuestra voluntad, sino la suya.
Jesús, único maestro
Muchas veces
decimos creer en Jesús, pero cada vez que aceptamos o seguimos un maestro cuyas
enseñanzas contradicen el mensaje de Jesús, no estamos creyendo en Jesús, sino
que estamos creyendo en otro maestro, diferente. “Le dice Jesús: «Yo soy el
Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.” Juan 14,6 Jesús debe ser nuestro único maestro, si
deseamos ser de verdad discípulos de Él.
Y para poder saber cuál es la enseñanza del maestro, para poder conocer
la voluntad de Dios, debemos alimentarnos de su palabra y de la enseñanza de la
Iglesia:
“Más él
respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios. ” Mateo 4,4
Si un cristiano no estudia a diario su
palabra, y no se alimenta de ella ¿Podrá saber cual es la voluntad de Dios?
¿Podrá obedecer a Dios sino conoce su palabra?
No se puede
hacer lo que no se conoce, no podemos saber que quiere de nosotros sino leemos
su palabra, sino escuchamos la enseñanza de la Iglesia, a quien Cristo prometió
llevar a la verdad completa: “Cuando
venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no
hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha
de venir.” Juan 16,13
Y les dio autoridad:
“Jesús les
dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os
envío.»” Juan 20,21
Ya que escucharles es escucharle a Él:
“«Quien a
vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me
rechaza; y quien me rechaza a mí,
rechaza al que me ha enviado.»” Lucas 10,16
En fin, para
saber cuál es la voluntad de Cristo, lo principal es acudir asiduamente a las
fuentes que nos ha dejado para conocerla, que son su palabra y la enseñanza de
nuestra Iglesia.
Pero el cristiano no debe limitarse a
escuchar la palabra de Dios, sino debe tratar por medio de la gracia de Dios, y
de todas sus fuerzas en practicarla:
“No todo el
que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que
haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel Día: "Señor,
Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en
tu nombre hicimos muchos milagros?" Y entonces les declararé: "¡Jamás
os conocí; = apartaos de mí, agentes de iniquidad!" = «Así pues, todo el
que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre
prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los
torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella
no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías
y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa
sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos,
irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.»” Mateo 7,21-27
Si no
tomamos en serio el estudio de la palabra, y no la practicamos, nos pasará como
la tierra llena de espigas, donde al caer la semilla se vio ahogada y no dio
fruto.
Creer en
Jesús es guardar su palabra, que significa estudiarla, meditarla y practicarla,
para que algún día podamos decir como Pablo:
“y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al
presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó
a sí mismo por mí.” Gálatas 2,20 Eso
es: Creer en Jesús…
Por José
Miguel Arráiz, publicado en Alimento del Alma No.7769, remitido a la redacción
de este Blog por Edgar Berdugo, miembro del equipo nacional de la Pastoral del Trabajo de Colombia.