martes, 21 de enero de 2014

LOS DESAFÍOS PASTORALES SOBRE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO DE LA EVANGELIZACIÓN


Documento preparatorio
SÍNODO DE LOS OBISPOS - III ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA
Ciudad del Vaticano - 2013

I – El Sínodo: familia y evangelización

La misión de predicar el Evangelio a toda la humanidad ha sido confiada directamente por el Señor a sus discípulos y es la Iglesia quien lleva adelante tal misión en la historia. En el tiempo que estamos viviendo, la evidente crisis social y espiritual llega a ser un desafío pastoral, que interpela la misión evangelizadora de la Iglesia para la familia, núcleo vital de la sociedad y de la comunidad eclesial. La propuesta del Evangelio sobre la familia en este contexto resulta particularmente urgente y necesaria. La importancia del tema surge del hecho que el Santo Padre ha decidido establecer para el Sínodo de los Obispos un itinerario de trabajo en dos etapas: la primera, la Asamblea General Extraordinaria del 2014, ordenada a delinear el “status quaestionis” y a recoger testimonios y propuestas de los Obispos para anunciar y vivir de manera creíble el Evangelio de la familia; la segunda, la Asamblea General Ordinaria del 2015, para buscar líneas operativas para la pastoral de la persona humana y de la familia.

Hoy se presentan problemáticas inéditas hasta hace unos pocos años, desde la difusión de parejas de hecho, que no acceden al matrimonio y a veces excluyen la idea del mismo, a las uniones entre personas del mismo sexo, a las cuales a menudo es consentida la adopción de hijos. Entre las numerosas nuevas situaciones, que exigen la atención y el compromiso pastoral de la Iglesia, bastará recordar: los matrimonios mixtos o interreligiosos; la familia monoparental; la poligamia, difundida todavía en no pocas partes del mundo; los matrimonios concordados con la consiguiente problemática de la dote, a veces entendida como precio para adquirir la mujer; el sistema de las castas; la cultura de la falta de compromiso y de la presupuesta inestabilidad del vínculo; formas de feminismo hostil a la Iglesia; fenómenos migratorios y reformulación de la idea de familia; pluralismo relativista en la concepción del matrimonio; influencia de los medios de comunicación sobre la cultura popular en la comprensión de la celebración del casamiento y de la vida familiar; tendencias de pensamiento subyacentes en la propuestas legislativas que desprecian la estabilidad y la fidelidad del pacto matrimonial; la difusión del fenómeno de la maternidad subrogada (alquiler de úteros); nuevas interpretaciones de los derechos humanos. Pero, sobre todo, en ámbito más estrictamente eclesial, la debilitación o el abandono de fe en la sacramentalidad del matrimonio y en el poder terapéutico de la penitencia sacramental.

A partir de todo esto se comprende la urgencia con la cual el episcopado mundial, cum et sub Petro, considera atentamente estos desafíos. Por ejemplo, si sólo se piensa que en el actual contexto muchos niños y jóvenes nacidos de matrimonios irregulares no podrán ver jamás a sus padres acercarse a los sacramentos, se comprende el grado de urgencia de los desafíos puestos por la situación actual, por otro lado difundida ampliamente en la “aldea global”, a la evangelización.

Esta realidad presenta una singular correspondencia con la amplia acogida que está teniendo en nuestros días la enseñanza sobre la misericordia divina y sobre la ternura en relación a las personas heridas, en las periferias geográficas y existenciales: las expectativas que se derivan de ello acerca de las decisiones pastorales sobre la familia son muchas. Por lo tanto, una reflexión del Sínodo de los Obispos sobre estos temas parece tanto necesaria y urgente, cuanto imperativa, como expresión de la caridad de los Pastores, no sólo frente a todos aquellos que son confiados a ellos, sino también frente a toda la familia humana.

II- La Iglesia y el Evangelio sobre la familia

La buena noticia del amor divino ha de ser proclamada a cuantos viven esta fundamental experiencia humana personal, de vida matrimonial y de comunión abierta al don de los hijos, que es la comunidad familiar. La doctrina de la fe sobre el matrimonio ha de ser presentada de manera comunicativa y eficaz, para que sea capaz de alcanzar los corazones y de transformarlos según la voluntad de Dios manifestada en Jesucristo.

En relación a la citación de las fuentes bíblicas sobre el matrimonio y la familia, se indican en el presente texto sólo las referencias esenciales. Así también para los documentos del Magisterio parece oportuno limitarse a los documentos del Magisterio universal de la Iglesia, integrándolos con algunos textos del Pontificio Consejo de la Familia e invitando a los Obispos que participan en el Sínodo a referirse a los documentos de sus respectivos organismos episcopales.

Desde siempre y en las más diversas culturas no ha faltado nunca la enseñanza clara de los pastores ni el testimonio concreto de los creyentes, hombres y mujeres, que en circunstancias muy diferentes han vivido el Evangelio sobre la familia como un don inconmensurable para la vida de ellos y de sus hijos. El compromiso del próximo Sínodo Extraordinario es impulsado y sostenido por el deseo de comunicar a todos, más incisivamente este mensaje esperando que, de este modo, «el tesoro de la revelación encomendado a la Iglesia vaya llenando los corazones de los hombres» (DV 26).

El proyecto de Dios Creador y Redentor

La belleza del mensaje bíblico sobre la familia tiene su fundamento en la creación del hombre y la mujer, ambos hechos a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,24-31; 2, 4b-25). Unidos por un vínculo sacramental indisoluble, los esposos viven la belleza del amor, de la paternidad, de la maternidad y de la dignidad suprema de participar así en la obra creadora de Dios.

En el don del fruto de la propia unión asumen la responsabilidad del crecimiento y de la educación de otras personas para el futuro del género humano. A través de la procreación, el hombre y la mujer cumplen en la fe la vocación de ser colaboradores de Dios en la custodia de la creación y en el crecimiento de la familia humana.

El Beato Juan Pablo II ha comentado este aspecto en la Familiaris Consortio: «Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza (cf. Gn 1,26s): llamándolo a la existencia por amor, lo ha llamado al mismo tiempo al amor. Dios es amor (1Jn 4,8) y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen y conservándola continuamente en el ser, Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión (cf. Gaudium et Spes, 12). El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano» (FC, n. 11).

Este proyecto de Dios creador, que el pecado original ha trastornado (cf, Gn 3,1-24), se ha manifestado en la historia a través de las vicisitudes del pueblo elegido hasta la plenitud de los tiempos, cuando, con la encarnación del Hijo de Dios no sólo quedó confirmada la voluntad divina de salvación, sino también, con la redención, fue ofrecida la gracia para obedecer a esa misma voluntad.

El Hijo de Dios, el Verbo hecho carne (cf. Jn 1,14) en el vientre de la Virgen Madre, vivió y creció en la familia de Nazaret y participó en las bodas de Caná enriqueciendo la fiesta con el primero de sus “signos” (cf. Jn 2,1-11). Él ha aceptado con alegría la hospitalidad familiar de sus primeros discípulos (cf. Mc 1,29-31; 2,13-17) y ha consolado el luto de la familia de sus amigos de Betania (cf. Lc 10,38-42; Jn 11,1-44).

Jesucristo ha restablecido la belleza del matrimonio proponiendo nuevamente el proyecto unitario de Dios, que había sido abandonado por la dureza del corazón humano, aún en la tradición del pueblo de Israel (cf. Mt 5,31-32; 19,3-12; Mc 10,1-12; Lc 16,18). Volviendo al origen, Jesús ha enseñado la unidad y la fidelidad entre los esposos, reprobando el repudio y el adulterio.

Precisamente a través de la extraordinaria belleza del amor humano – ya celebrada con matices inspirados en el Cantar de los Cantares y prefigurada en el vínculo esponsalicio exigido y defendido por Profetas como Oseas (Os 1,2-3,3) y Malaquías (Ml 2,13-16) – Jesús ha confirmado la dignidad originaria del amor conyugal del hombre y de la mujer.

Nota: Esta es la primera de tres partes que integran este documento, el cual publicaremos en dos entregas más hasta su final.

 

De la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium


A LOS OBISPOS, A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS, A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y A LOS FIELES LAICOS SOBRE EL ANUNCIO DEL EVANGELIO EN EL MUNDO ACTUAL:

La actividad misionera representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia, y la causa misionera debe ser la primera. 

En esta línea, los Obispos latinoamericanos afirmaron que “ya no podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos” y hace falta pasar “de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera”.

Además es necesario que reconozcamos que, si parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia, se debe también a la existencia de unas estructuras y a un clima poco acogedores, en algunas de nuestras parroquias y comunidades, o a una actitud burocrática para dar respuesta a los problemas simples o complejos, de la vida de nuestros pueblos. En muchas partes hay un predominio de lo administrativo sobre lo pastoral, así como una sacramentalización sin otras formas de evangelización.
 
La alegría del evangelio es esa que nada ni nadie nos podrá quitar (cf Juan 16, 22). Los males de nuestro mundo –y los de la Iglesia- no deberían ser excusas para reducir nuestra entrega y nuestro fervor!
(Las anteriores son citas de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco)

domingo, 12 de enero de 2014

CONCLUYE REMODELACION INICIAL DEL TEMPLO


El domingo 12 de enero de 2014, mediante celebración Eucarística presidida por Mons. Rubén Salazar, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, nuestra Parroquia de San Cipriano celebró la festividad del Bautismo del Señor, con la cual terminamos el tiempo litúrgico de la navidad e iniciamos el denominado tiempo ordinario. Esta celebración también fue ocasión para presentar a toda la comunidad de fieles, la terminación de la primera etapa de la remodelación de nuestro templo.

Como se recordará, este proyecto fue preparado y gestionado por el anterior Párroco Padre John Henry Buitrago M.S.A. y fue ejecutado por el Padre Alejandro Olivera Manjarrés, sacerdote diocesano nombrado desde el 16 de agosto como nuevo Párroco de San Cipriano. El Padre Alejandro tomó posición formal de su cargo el 8 de septiembre, mediante Eucaristía presidida por Mons. Alberto Ojalvo e inmediatamente asumió el encargo de llevar a buen término la remodelación del templo, la cual inició obras civiles a mediados del mes octubre, con un propósito inicial que era instalar un cielo raso en dry-wall en todo el templo.

Anterior aspecto interior del templo

Inicio de la instalación del dry-wall

Remodelación sobre el presbiterio

Se  va dando un nueva apariencia

Aspecto interior al 11 de enero

Un nuevo Sagrario

El entusiasmo del Padre Alejandro respecto de esta obra y el respaldo de la comunidad de fieles, lo motivó a ampliar los alcances del proyecto, al incluir en la remodelación: reubicación de la sacristía, reubicación del coro, reubicación del baptisterio, remodelación del Sagrario, remodelación de la sede, cambio del sistema de sonido, así como la consecuencial adecuación de redes eléctricas, de iluminación y sonido.

La ejecución de todo este trabajo, puso a prueba a los fieles, tal como lo anunciábamos en nota de este blog del 27 de noviembre pasado, ya que tuvieron que acomodarse a todas las incomodidades que produjeron la ubicación constante de andamios, la presencia de polvo permanente, movimiento de sillas y todo lo demás propio de la realización de obras civiles. Aun así las Eucaristías mantuvieron un nivel de asistencia de fieles, que le dieron la señal al Párroco de contar con un respaldo real de la comunidad, con sus donaciones de láminas de dry-wall y de materiales de construcción para el efecto. En estas circunstancias, fue común la celebración de Eucaristías con andamios puestos encima del presbiterio, que le dieron en tal momento a la celebración un ambiente de construcción que envolvía a todos los fieles presentes.

La realización de estos trabajos fue posible no sólo debido al respaldo de la comunidad, sino del Diácono Jaime Montealegre y de los laicos comprometidos de la Parroquia, que colaboramos con igual propósito en muchas de las tareas de aseo y disposición del templo para cada una de las Eucaristías. En el último mes, la necesidad de movilización temporal de diversos elementos del templo, la sacristía, el despacho parroquial y el sagrario, hizo necesario ocupar el salón de reuniones, con lo cual se afectó temporalmente la realización de reuniones de algunos grupos de la Parroquia. Las ventas de alimentos en la carpa a la salida del templo, representaron igualmente un apoyo económico importante en este objetivo. Se incluyen con esta nota varias fotografías que muestran la evolución de esta remodelación.

A la Eucaristía del día de ayer, igualmente fue invitado el Padre Humberto Zapata, sacerdote diocesano quien fue nuestro primer Párroco y a quien correspondió hacer la construcción inicial de este templo. El Padre Zapata fue concelebrante de la Eucaristía presidida por el Señor Cardenal de Colombia.

Mons. Salazar presidiendo la Eucaristía

El templo ya remodelado muestra una apariencia de mayor amplitud y sobriedad, ocasionada por el color blanco de todas sus paredes y cielo raso. Se han reducido el número de imágenes y de mobiliario de nichos para dichas imágenes, que producen una sensación visual de mayor espacio interior. La remodelación de la pared del fondo del presbiterio, que fue cubierta con losas donadas, de piedra de origen hindú de colores oscuros, hace un bonito contraste con la claridad de todo el recinto interior del templo. Naturalmente, quedan pendientes algunos detalles que están previstos en acabados en la sede, en la sacristía y en el espacio para el coro, pero se considera que son obras que podrán completarse en un breve plazo.

En compañía de Mons. Rubén Salazar
 
Toda esta obra física del templo, realizada en un poco más de 3 meses,  tiene su razón de ser en una mejor disposición del lugar en el que la comunidad nos congregamos para alabar, adorar a nuestro Dios y celebrar nuestra vida sacramental. Con estas nuevas posibilidades, lo que esperamos vivir es un mayor crecimiento de la obra espiritual de nuestra Parroquia, para salir al encuentro de los alejados, de quienes aún no han recibido el mensaje evangelizador, mediante la realización del Plan E que ha lanzado la Arquidiócesis de Bogotá. Igualmente, atender el llamado de S.S. el Papa Francisco para trabajar unidos sacerdotes y laicos en la obra de la evangelización.

sábado, 28 de diciembre de 2013

jueves, 26 de diciembre de 2013

Francisco a los niños: "¡El nacimiento de Jesús no es un cuento!"

Debido a los diversos cambios que se han venido dando en la sociedad actual, entre algunos de ellos, la descomposición familiar, el creciente relativismo con el cual se pretende negar las verdades de fe y, la "nueva educación" laicista que ha buscado reemplazar la formación religiosa por reglas de urbanidad, los niños y jóvenes de la presente generación están creciendo con algunos vacíos de conocimiento acerca de la verdadera historia de la salvación de los seres humanos.
 
Dirigiéndose a los niños, el Papa Francisco hace una explicación sobre el nacimiento de Jesús, para enfatizar en la realidad de su vida entre nosotros y el significado para nuestra vida de fe.
 
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