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martes, 13 de marzo de 2012

UNA TAREA DE TODOS!

“El mandato misionero con el cual se concluye el Evangelio (cf. Mc 16, 15s¸ Mt 28, 19s; Lc 24, 48s) esta lejos de haberse cumplido; ha entrado en una nueva fase. Ya el Papa Juan Pablo II recordaba que “no es fácil definir los confines entre atención pastoral a los fieles, nueva evangelización y actividad misionera específica, y no es pensable crear entre ellos barreras o recintos estancados… Las Iglesias de antigua cristiandad, por ejemplo, ante la dramática tarea de la nueva evangelización, comprenden mejor que no pueden ser misioneras respecto a los no católicos de otros países  o continentes, si antes no se preocupan seriamente de los no cristianos en su propia casa. La misión ad intra es signo creíble y estímulo para la misión ad extra, y viceversa” establece los Lineamenta de la Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana, emanada del Sínodo de los Obispos, durante la XIII Asamblea General Ordinaria de 2012.

¿Qué reflexiones nos suscita esta declaración en los tiempos actuales de nuestra ciudad y de nuestra parroquia?

Con ocasión de los talleres que tuvimos oportunidad de realizar, motivados por la Arquidiócesis de Bogotá y dentro del Plan E, algunas de las características identificadas del momento presente son:

·         Hay un crecimiento de las diferentes formas de violencia social, que se traducen en innumerables robos, asesinatos y secuestros que están lacerando la vida familiar y comunitaria.

·         Se identifican como causas de esta creciente violencia –entre otras- el individualismo, el irrespeto a la dignidad humana, la búsqueda del dinero por cualquier medio, la corrupción en lo público y lo privado y consecuencialmente el deterioro del tejido social.

·         Bajo el argumento de la libertad de expresión y la libertad de enseñanza, se persigue el derecho a la vida y se desprecia el derecho a la objeción de conciencia.

·         Hay un desencanto por el ejercicio de la política, identificada en el pasado como “el arte de la búsqueda del supremo bien” y pérdida de confianza en la maltrecha democracia, que atacada desde algunos flancos  no rinde los frutos que toda la sociedad espera.

·         Producto de una sociedad movida principalmente por el lucro, las fuentes de trabajo se discriminan a pequeños grupos, generando una desocupación laboral en jóvenes y mayores, que amenazan la subsistencia de grandes grupos humanos.

·         Hay una tendencia a no asumir compromisos de largo plazo en la vida de pareja, que se traduce en frecuentes uniones libres, hogares disfuncionales y una nueva generación que viene creciendo con la ausencia de unión paternal en sus hogares.

·         Ante una familia desintegrada, se crece sin valores espirituales y sociales sanos. Esto genera posteriormente adolescentes y adultos con un sistema de creencias débil y una ausencia de Dios en sus vidas. La ausencia de formación en el hogar es visible. Tanto el padre como la madre cumplen un rol de educadores, que al no existir uno de ellos, deja sin referentes ni testimonios adecuados la formación del carácter, y de la conducta de los hijos.

·         Considerado todo lo anterior, la educación cristiana ha ido desapareciendo en muchas familias y en buena parte del sector educativo en general. ¿Hoy quien educa? No son los padres, no es en el colegio, salvo contadas excepciones…        

Así las cosas, la evangelización como nos la mandó Jesús es una tarea que de manera creciente en las últimas décadas, ha sido debilitada en dos de sus pilares básicos: la familia y el colegio.

Por gracia de Dios, conservamos la Iglesia como medio de formación y salvación. Y aunque a la Iglesia igualmente se le sigue persiguiendo y atacando de múltiples formas, la promesa de Jesús nos permite conservar la esperanza: “Y yo te digo que tu eres Pedro y sobre esta piedra voy a construir mi Iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte prevalecerá sobre ella” (Mateo 16, 18).

Es claro que la Iglesia es el bastión más claro con el que contamos para reconstruir el camino de salvación de la humanidad, el mandato misionero de Jesús es un llamado imperativo que reclama una acción pronta de toda la Iglesia. Siendo la Parroquia la primera comunidad eclesial, la ultima localización de Iglesia; la primera y más inmediata visibilidad de Iglesia por parte de los fieles; el primer órgano de acción pastoral y social y la primera sede de catequesis, se hace necesario que la Parroquia sea comunidad evangelizadora, así como la Iglesia es comunión misionera. Por esta razón expresa el numeral 174 del Documento de Aparecida: “Los mejores esfuerzos de las parroquias, en este principio del tercer milenio, deben estar en la convocatoria y en la formación de laicos misioneros. Solamente a través de la multiplicación de ellos, podremos llegar a responder a las exigencias misioneras del momento actual. También es importante recordar que el campo específico de la actividad evangelizadora laical es el complejo mundo del trabajo, la cultura, las ciencias y las artes, la política, los medios de comunicación y la economía, así como los ámbitos de la familia, la educación, la vida profesional, sobre todo en los contextos donde la Iglesia se hace presente solamente por ellos”.

El propósito es grande. Pero es motivando la participación de los laicos en los diferentes ministerios o áreas de servicio parroquial, como se puede reconstruir el tejido social de nuestra Iglesia. La integración a pequeñas comunidades eclesiales es un camino que arroja abundantes frutos. En San Cipriano en particular, de las pequeñas comunidades surgieron dos vocaciones diaconales y dos religiosas; se realizaron en el pasado cinco (5) misiones de evangelización por sectores, de las cuales, dos de ellas se efectuaron en el barrio Cantalejo. De allí surgió como un fruto maravilloso la creación de la Parroquia del Divino Niño Jesús de Praga.

Todo este accionar de los laicos requiere una guía, un acompañamiento y una animación permanente de los presbíteros, quienes como auténticos discípulos de Jesucristo y enamorados de Él, con renovado ardor misionero van en comunidad a la búsqueda de los alejados y no se contentan sólo con la administración y el suministro de los sacramentos.

Bienvenidas las orientaciones de nuestro Arzobispo de Bogotá, las de sus Obispos Auxiliares y las de nuestros Párrocos. La tarea urge nuestra respuesta conjunta. Mateo 9, 37 nos lo recuerda: “Dijo entonces a sus discípulos: ciertamente la cosecha es mucha pero los trabajadores son pocos. Por eso, pidan ustedes al Dueño de la cosecha que mande trabajadores a recogerla”.  

sábado, 15 de octubre de 2011

TALLER No.2 DEL PLAN E



El sábado 15 octubre, realizamos en la Parroquia de San Cipriano el Segundo Taller dentro del propósito de construir juntos un nuevo Plan de Evangelización, al cual está convocando el Arzobispo de Bogotá, Monseñor Rubén Salazar Gómez. A este acto, que duró tres horas, asistimos 40 laicos comprometidos de las Parroquias Divino Niño Jesús de Praga y de San Cipriano.





El equipo de evangelización integrado por los Padres John Henry Buitrago y Pompilio Moreno, y los laicos Ricardo González, Martha Penagos, Alexandra Lemus, Oscar Hernández, Pilar Cadavid y Héctor León, trabajaron en la planeación y coordinación del Taller que iba dirigido a identificar las características de la Bogotá que queremos tener en un futuro y las condiciones que deben darse para alcanzar dichas características.

La planeación de estos talleres fue preparada por la Vicaría de Evangelización de la Arquidiócesis de Bogotá, bajo una mirada de planeación prospectiva. Las preguntas que trabajamos nos invitan a soñar, desprendiéndonos del presente y a pensarnos en un futuro novedoso, que no sea necesariamente proyección de lo que estamos viviendo en el presente, sino que refleje una transformación verdadera con imaginación creativa y fidelidad al Evangelio.

Las 8 perspectivas desde las cuales se abordó este Taller fueron las siguientes:
1. La manera de ser de la persona que habita la ciudad-región
2. La manera de relacionarse de la persona con los demás
3. Lo socioeconómico
4. Lo sociopolítico
5. Lo socioreligioso
6. Lo socioecológico
7. Lo sociotecnológico y comunicativo
8. Lo socioeducativo.


En la parte final se hizo una socialización del trabajo, en la que los participantes evaluaron su participación en el Taller, respondiendo dos preguntas: ¿Qué aprendí de esta experiencia? ¿A qué me siento llamado/a en mi vida cristiana o en mi compromiso apostólico.


La tabulación de estos datos y su aprovechamiento en la construcción del nuevo Plan de Evangelización se hará en la Parroquia, con información al Arciprestazgo, la Comisión Zonal y el Comité Técnico Central de la Vicaría de Evangelización, en la Arquidiócesis de Bogotá.


Un aspecto destacado de todo este ejercicio lo constituye el proceso amplio de participación de los fieles laicos, que por primera vez en la historia de la Iglesia en Bogotá, tenemos la oportunidad de que se nos pregunte lo que esperamos tener en el futuro, para nuestra Iglesia y para Bogotá, así como dar ideas y ser escuchados formalmente en nuestra visión de futuro.


Más adelante desarrollaremos otros talleres para complementar esta preparación del nuevo Plan de Evangelización. Si Ud. amigo(a) lector de esta información desea participar en este proceso solo tiene que comunicarse con el Padre John Henry Buitrago en San Cipriano, o el Padre Mario Herrera en la Parroquia Divino Niño Jesús de Praga.

martes, 26 de octubre de 2010

El Papa convoca a un Sínodo sobre la Nueva Evangelización

Ciudad del Vaticano, 25 Oct. 10 (AICA)

El Papa Benedicto XVI convocó este domingo a una próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en 2012, sobre el tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana".

El Pontífice explicó que en el reciente Sínodo de los Obispos de Medio Oriente “se subrayó a menudo la necesidad de volver a proponer el Evangelio a las personas que lo conocen poco, o que incluso se alejaron de la Iglesia”.

“A menudo – prosiguió – se evocó la urgente necesidad de una evangelización también para Oriente Medio. Se trata de un tema muy difundido, sobre todo en los países de antigua cristianización”.

Por último, Benedicto XVI precisó que “también la reciente creación del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización responde a esta profunda exigencia”.