miércoles, 15 de junio de 2016

La salvación según Santiago y Pablo: ¿obras o fe?



En Gál 3,6-14 y Rom 4,1-25, Pablo desarrolla su pensamiento en relación con la fe de Abrahán. Partiendo de Gn 15,6 argumenta que Abrahán fue considerado justo por Dios gracias a su fe y no por causa de las obras de la ley, porque Abrahán era anterior a Moisés y, por tanto, aún no había ley. Pablo desarrolla este pensamiento debido a las enseñanzas de los fariseos que consideraban a Abrahán un seguidor fiel de la ley, aunque la ley había venido después por medio de Moisés. Los fariseos no estaban preocupados con la fe de Abrahán y sí con el cumplimiento de la ley.

La preocupación no es la misma en los textos paulinos que en Santiago o en Hebreos. Pablo quiere librar a los seguidores y seguidoras de Jesús de cumplir el sistema de la ley de Moisés. Razona así: si la ley de Moisés ha venido mucho tiempo después de que Abrahán haya sido considerado justo por parte de Dios, eso significa que Abrahán ha sido justificado únicamente por la fe y no por la observancia de los preceptos legales. Para Pablo la fe no era fundamental. Servía más para acusar que para salvar. Lo que salva es la vida, la práctica, la muerte y resurrección de Jesús. La gente asume este proceso por la fe en Jesucristo. Por eso, Pablo enseña que Abrahán ha sido justificado fundamentalmente por la fe (Gál 3, 6-7; Rom 4,3).

Había otro punto muy importante en la figura de Abrahán y que ayuda a Pablo en su práctica pastoral. Pablo anunciaba su Evangelio a los gentiles (cf. Ro 1, 16-17). Para vencer las resistencias de los judeocristianos más tradicionales, recuerda que Abrahán antes de ser llamado por Dios también era pagano (Rom 4, 10-12). Dios llamó a Abrahán para ser el padre del pueblo elegido en un gesto de pura gratuidad, cuando todavía era un incircunciso. De la misma manera, Dios esta llamando ahora a los paganos para formar parte de este mismo pueblo en la fe de Jesucristo. Todos los paganos se convierten ahora en miembros del pueblo de Dios, hijos de Abrahán en la fe. No significa que haya un signo de ruptura con el pueblo elegido, sino que se debe considerar como un gesto de amor de parte Dios (Rom 11).

¿Quién tiene razón, Pablo que sitúa la justificación de Abrahán en su fe o Santiago que pone la justificación en la práctica de las obras producidas por la fe?

Hay que tener claro lo que se quiere decir con “justificación”. Significa “estar a bien con Dios”. Para Pablo, como Santiago, la amistad con Dios se fundamenta en la credibilidad y en la adhesión que damos a su palabra y a sus promesas. Pablo se preocupa con el tema de que todos paganos y judíos, lleguen a esta amistad con Dios. Él dice: “no es por la observancia irreprensible de la ley de Moisés, sino por la fe en la Palabra de Dios que se cumple en Jesús” como llegamos a la plenitud de nuestra amistad con Dios. Santiago y la carta a los Hebreos se preocupan por los que están en la comunidad y dicen: “la fe de Abrahán es la práctica, se comprueba en lo que hacemos “. Además el propio Pablo piensa lo mismo en Gál 5,6: “lo que vale es la fe que actúa por medio del amor”.

Fuente: “Vivir y anunciar la Palabra: las primeras comunidades” – Carlos Mesters y Equipo Bíblico CRB – Editorial Verbo Divino.