miércoles, 18 de noviembre de 2015

Buzón de Correo

Recibimos de Nora Valencia Perdomo, Coordinadora de la Pequeña Comunidad Filadelfia, el artículo publicado en Catholic.net, con sugerencia de publicación que gustosamente acogemos en razón a tocar aspectos que con alguna frecuencia se producen en algunas comunidades. 
El Papa Francisco así lo ha reafirmado en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium.




REFORMADORES o DEFORMADORES

Históricamente, es necesario reconocer el valor de los grandes reformadores.
Hombres y mujeres santos e iluminados, que viendo a la Iglesia torcer la barca de Pedro hacia el relajamiento, intervienen para fortalecer su timón hacia puerto seguro.
Pero para realizar esta tarea, la santidad definitivamente ha sido un pre-requisito. Es decir, no es tarea para cualquier criticón.
Incluso algunos de estos grandes reformadores, se convirtieron en patrones de santidad y ejemplo sin siquiera proponérselo, es el caso de un San Francisco de Asís, quien llevó a la Iglesia entera a una mayor coherencia de vida, con su ejemplar modo de vivir, su caridad y su pobreza.

La Iglesia necesita testimonios vivientes, también de prédicas o escritos teológicos, pero lo más urgente siempre será el ejemplo.
En nuestros días, un numeroso grupo de fieles, heridos con los anti testimonios de algunos laicos o consagrados, se sienten en la obligación de quejarse o denunciar el error, para ponerle un muro a la injusticia o la incoherencia de vida de algunos miembros de la Iglesia.
Y estas quejas van desde el abuso y autoritarismo de algunos líderes o servidores, como por ejemplo la señora que se cree dueña de la parroquia y niega el acceso de los feligreses a la iglesia o el líder de una comunidad que se siente más pastor que oveja y opaca la iniciativa de sus hermanos.

Pero aquí también va incluido el obispo que persigue cualquier iniciativa de parte de los movimientos laicos y la oposición a los nuevos carismas o también, el escándalo de una jerarquía eclesiásticas despreocupada de los fieles y afanosa de poder, cosa que viene combatiendo el papa Francisco desde los inicios de su pontificado.
Existió otro tipo de reformadores, Lutero por ejemplo.
Estaba errado Lutero, al querer que no se comerciara con las indulgencias? Tristemente si, más no en el fondo, sino en la forma, pues se equivocó de estrategia al abandonar la Iglesia.
Lutero se oponía a algo que de por sí era un abuso de poder, pero lo quiso combatir, creando una Iglesia paralela. Pésima estrategia! Si queremos torear, hay que meternos de frente contra el toro y no podemos salir corriendo de la plaza, y esa definitivamente es una estrategia que no reforma, sino deforma.
El plan del maligno, siempre será el de dividir para reinar.

Les pongo un ejemplo: una pelea entre esposos. Como debemos enfrentar el problema, dialogando o huyendo de la casa y abandonando el hogar. No se reforma lo que está mal, abandonando a la Iglesia, ella seguirá en pie, pero quien la abandona, se colgará de una rama sin árbol.

2 comentarios:

Nora VALENCIA PERDOMO dijo...

Héctor: Gracias, por publicar los aportes que hacemos me siento feliz, y bendecida porque así aprenderemos mucho de los mensajes aquí dejados, ya que como laicos comprometidos y bautizados en la fe de Jesús de Nazareth siempre nos debemos ver como hermanos y sin egoísmos, porque el muy bien lo dice en su primer mandamiento: Amaos los unos a los otros. Y las palabras claves de nuestro Papa: “Pueblo de DIOS, Misión, Evangelio, Anuncio, Alegria, Conversión Misionera y Reforma”. La cual está asociada a un intento de recuperar algo perdido, o restablecer el equilibrio a una crisis o un mal funcionamiento. La reforma está asociada a la purificación y renovación, a un regreso a las propias fuentes, en especial al Evangelio, bajo la guía del Espíritu Santo, combatiendo los estigmas del poder, el prestigio y el dinero.

Nora VALENCIA PERDOMO dijo...

Héctor: Gracias, por publicar los aportes que hacemos me siento feliz, y bendecida porque así aprenderemos mucho de los mensajes aquí dejados, ya que como laicos comprometidos y bautizados en la fe de Jesús de Nazareth siempre nos debemos ver como hermanos y sin egoísmos, porque el muy bien lo dice en su primer mandamiento: Amaos los unos a los otros. Y las palabras claves de nuestro Papa: “Pueblo de DIOS, Misión, Evangelio, Anuncio, Alegria, Conversión Misionera y Reforma”. La cual está asociada a un intento de recuperar algo perdido, o restablecer el equilibrio a una crisis o un mal funcionamiento. La reforma está asociada a la purificación y renovación, a un regreso a las propias fuentes, en especial al Evangelio, bajo la guía del Espíritu Santo, combatiendo los estigmas del poder, el prestigio y el dinero.