lunes, 25 de julio de 2011

26 de julio: Día de los Abuelos



Fuente: AICA. El obispo de Gualeguaychú, Entre Ríos (Argentina), Monseñor Jorge Eduardo Lozano, consideró que en el trato con abuelos hay dos cosas a prestar atención porque, advirtió, “pueden hacerlos sufrir mucho. Una tiene que ver con la familia y otra con la sociedad en general”. “La familia es lo primero. Y así como es fuente de gran alegría, también lo es de sufrimiento. ¡Cómo sufren ellos por las peleas de los hijos o los nietos! O por las separaciones de la unión matrimonial. Son momentos en que el dolor los puede cargar de angustia y amargura. No es que a ellos solos les preocupa y no a los de otras edades. Es que ellos no se ‘distraen’ de los asuntos familiares y se quedan horas (o todo el día) masticando angustia”, describió en su columna semanal en el diario Crónica, a la que tituló “Viejos son los trapos”.



El prelado destacó que “suelen tener también una sensibilidad particular a algunos gestos de desatención, y que a veces pueden tomar como desprecio, aunque no sea ese el sentimiento en la familia.



Tienen ‘frágil el corazón’ por la cantidad de años vividos con intensidad. Me lo imagino como a esa camisa gastada en los codos de tanto uso y que se puede romper si no se le trata con delicadeza”. “Lo otro que también los hace sufrir es el olvido de la sociedad –alertó-. Un olvido manifestado en la magra jubilación para quien trabajó y aportó toda la vida y ahora no le alcanza para remedios. O una sociedad que privilegia el consumo desmedido, y ellos no están entre los grandes gastadores de plata. O una sociedad que banaliza el lugar de la mujer y el varón, mostrándoles en actividades de burla el amor o la fidelidad”.



Monseñor Lozano recordó que “un sacerdote muy sabio nos enseñó hace muchos años a unos sacerdotes jóvenes: ‘Los abuelos necesitan poco, pero lo poco que necesitan, lo necesitan mucho’, y nos ponía como ejemplo la visita a los hogares de abuelos. ‘Si a uno de ellos le decís que vas a ir el martes a las 17 hs., seguro que el lunes a la tarde ya está esperando ese momento. Y si llegás 10 o 15 minutos tarde, se queda con la preocupación de si te habrás olvidado de ir’”, memoró. “Sé que la situación de algunos abuelos no es fácil, y que es distinto según estén en una casa grande con su familia, o en un pequeño departamento, en un barrio o en una ciudad grande o pequeña. Pero abuelos y abuelas necesitan en cualquier parte de nuestro cariño, ternura y gratitud.



El Papa Juan Pablo II escribió en una Carta a los Ancianos: ‘Honrar a los ancianos supone un triple deber hacia ellos: acogerlos, asistirlos y valorar sus cualidades’”, señaló. Monseñor Lozano dirigió, además, una palabra especial para los sacerdotes mayores. “Ellos han sostenido en su cariño y oración a nuestras comunidades. Nos dan ejemplo de perseverancia en la fe y en el servicio a los hermanos. Tengamos también hacia ellos un afecto cercano y agradecido”.



“El próximo martes 26 de julio se celebra la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los papás de la Virgen María, y los abuelos de Jesús. Por ese motivo se lo ha tomado como Día de los Abuelos. A ellos vaya nuestro cariño y reconocimiento sencillo en estas líneas”, concluyó.