sábado, 24 de abril de 2010

ENCUENTRO DE MARIA CON EL JESÚS RESUCITADO

Era la madrugada del 4 de Abril cuando nos disponíamos a participar de la procesión del Jesús Resucitado en la población de Soledad. Hacía más de 30 años que yo no asistía a una ceremonia de esta naturaleza en una ciudad cuya cultura está arraigada al folclor, a las puertas abiertas y a la alegría contagiosa que emana de todos los rincones.

Nosotros acompañamos, junto con una gran muchedumbre, a la imagen del Jesús Resucitado que era llevada en hombros por los “Caballeros de Cristo” perfectamente vestidos con sus atavíos que los distinguían y amenizaban la procesión con cánticos y un Rosario que todos rezábamos con devoción.

Calles adelante, a lo lejos, se escuchaban la música y los cantos que entonaban los acompañantes de la imagen de la Virgen María que se acercaban desde un lugar llamado “La Célula” al sitio establecido para el encuentro con el Jesús Resucitado.

El encuentro fue algo característico de la idiosincrasia caribeña; la “banda papayera” tocaba fandangos y las imágenes “se movían sincronizadamente” dando la impresión que danzaban al son de la música; eran los hombres que cargaban a Jesús y las mujeres que cargaban a María que bailaban alegremente y contagiaban a toda la multitud que los acompañaba. Nunca había visto algo tan maravilloso donde se sumaba el folclor, la alegría y la emoción por el Jesús Resucitado y el sentimiento de Espiritualidad que contenía este acontecimiento religioso.

Es posible que una mirada ligera de algunas personas de religiosidad acartonada asimile esta celebración a un rito algo pagano y no sea bien comprendido.

Este episodio ha hecho que reflexione y medite sobre el término inculturación referido al Evangelio e introducido por el papa Juan Pablo II en el lenguaje oficial de la Iglesia y que contempla una encarnación del Evangelio en la diversidad de lenguas, costumbres, y tradiciones a lo largo del mundo. Ya San Pablo lo había hecho para las comunidades griegas y gentiles y mas tarde Orígenes y San Agustín hicieron inteligible la esencia del Evangelio a las culturas predominantes de su época.

Siendo mi origen costeño yo ni comprendía ni acogía la expresión del padre Lineros cuando decía: “El Man está vivo” pero ahondando en el tema de la INCULTURACION, me atrevería a señalar que aunque en un principio se aplicó para las diferentes culturas existentes en el mundo y que se requerían evangelizar; es posible acuñarlo a una comunidad parroquial cuando se va a misionar; ya que habría que tener mas conocimiento del entorno familiar al cual se les va a llevar el mensaje. No es una tarea fácil pero no imposible, se tiene la misma fe pero la cultura y la forma de vivirla pueden ser diferentes.

Que Dios nos ayude a entender esta Nueva Evangelización que es la Encarnación del Señor en la cultura del hombre.

MIGUEL ANGEL VELASCO PUELLO
Nota de la Administración de este blog:
Miguel Angel, nuestro querido hermano de la Pequeña Comunidad "Filadelfia", quien se trasladó a vivir a Barranquilla, con Estelita su esposa, nos hizo llegar esta muy descriptiva crónica de su domingo de resurrección, vivido durante la reciente Semana Santa en Soledad. Compartimos con todos los seguidores de este blog esta interesante nota.